“Hay que tratar de que la lectura sea vivida como algo maravilloso» Gabriela Fleiss

26/Feb/2016

Por Andrés Kalansky para C.C.I.U. (Comisión de Prensa y Difusión)

“Hay que tratar de que la lectura sea vivida como algo maravilloso» Gabriela Fleiss

Gabriela Fleiss es una joven uruguaya, integrante de nuestra
comunidad que desde hace algunos años viene ingresando en la casa de muchos
uruguayos a través de una de sus grandes pasiones, la literatura infantil. Nació
en Perú, pero vive desde los 9 años en Uruguay, donde concurrió a la Escuela
Integral. Estudió Comunicación en la UdelaR, donde fue docente por 10 años, y
realizó un posgrado sobre educación comunitaria en la Universidad Hebrea de
Jerusalem. Trabaja en el ámbito de la educación y la cultura desde hace más de
quince años y se especializó en textos infantiles recibiendo diferentes
reconocimientos en Uruguay y el exterior. Su libro La fiesta sorpresa, fue
seleccionado para formar parte de las bibliotecas escolares mejicanas. A nivel
comunitario fue directora de Nativ por más de 10 años y actualmente es la
Directora Cultural de la Kehila. El siguiente es el dialogo que mantuvo con el
portal del CCIU.
Gabriela contanos un poco de tus inicios, naciste en Perú,
pero viniste a Montevideo de niña…
Yo nací en Lima, Perú, y viví mis primeros 9 años allí. Sin
embargo, toda mi familia es uruguaya, así que después de 15 años de vivir en el
exterior, mis padres decidieron volver a Uruguay.
¿Cómo viviste el cambio?
Cambiar de país siempre es difícil, pero cuando uno es niño
es fácil adaptarse a las nuevas realidades. Hoy en día, mi infancia en Perú es
como una parte especial de mi historia, que quedó congelada en el tiempo,
porque es muy difícil mantenerse en contacto con gente durante tantos años, en
especial porque las comunicaciones en los años 90 eran muy distintas. Recuerdo
a mis amigos, a mi escuela y a toda esa etapa de mi vida con mucho cariño.
¿Cuál era tu vínculo con el judaísmo en Perú y luego en
Uruguay?
En Perú fui a la única escuela judía: El colegio León
Pinelo. Cuando llegué a Uruguay, todos mis primos eran alumnos de la Escuela
Integral Hebreo Uruguaya, así que mis padres decidieron que lo mejor sería que
tuviera gente conocida. Hice desde 4to año de escuela hasta 6to año de liceo en
la EIHU.
En Lima iba a la única tnuá que existe en el país: Hanoar
Hatzioní. Sin embargo, en Montevideo tenía muchas tnuot para elegir. El Dror
fue la elección que hice, y desde los 13 hasta los 20 estuve en la tnuá. Una
experiencia única, que agradezco y valoro muchísimo, porque ahí conocí a mi
marido, formé mi grupo de amigos, hice el viaje más espectacular de mi vida
(majón), aprendí infinidad de cosas y tuve la oportunidad de empezar a
vincularme con la educación.
¿Siempre supiste que querías escribir cuentos infantiles?
Siempre soñé con ser escritora: escribo desde que soy una
niña. Pero nunca pensé que la literatura infantil sería la puerta de entrada a
este mundo maravilloso.
Desde muy chiquito que le leo a mi hijo, y así volví a
convertirme en una entusiasta lectora de cuentos infantiles. Fue en esa etapa
en la cual empezaron a crecer en mí las
ganas de escribir para niños: me encontraba con historias que me hacían emocionar
y divertir y me di cuenta que tenía muchas ganas de escribir las mías. Por
suerte pude encausar esas ganas y comencé a escribir.
El proceso de publicar no fue sencillo, pero debo decir que
tuve mucha suerte de que a la editora de Santillana, Viviana Echeverría, le
interesaran mis cuentos. A partir de ahí empezó una nueva etapa en mi vida,
donde me convertí en una escritora de verdad y cumplí mi sueño.
Estudiaste comunicación, un área asociada al periodismo,
audiovisual, marketing, y en mucho menor medida las letras ¿qué te entusiasmo?
La comunicación es un área tan amplia que podríamos decir
que lo incluye casi todo. No obstante, mi interés por la literatura es anterior
a mis estudios universitarios: desde siempre para mí leer ha sido uno de los
placeres de la vida. De la literatura entonces me entusiasman muchísimas cosas:
cómo nos permite identificarnos con otros y meternos en sus vidas, pero cómo a
su vez nos da la posibilidad de reflexionar sobre la nuestra y nos abre puertas
para que nos conozcamos más a nosotros mismos. La literatura viene acompañada
de una sensibilidad especial, potencia la imaginación y la creatividad.
Si además escribiendo puedo colaborar con que los niños amen
los cuentos y así la literatura, me siento muy feliz.
¿Qué experiencia te dejo tu gestión al frente de Nativ?
En Nativ, el Departamento de educación no formal de la
Sojnut, trabajé más de 10 años y fue una experiencia excelente. Empecé siendo
coordinadora de uno de los grupos del curso de madrijim (líderes) y en el 2008
pasé a ser la directora de todo el Departamento. En todos esos años estuve
involucrada en muchísimos proyectos educativos que fueron muy enriquecedores.
Además, la manera en la que se trabaja
en la educación no formal potencia el trabajo en equipo, la creatividad y la
innovación, y eso uno se lo lleva a donde vaya.
¿Actualmente seguís vinculada al mundo comunitario?
Desde diciembre de 2014 soy la Directora cultural de la
Kehilá (Comunidad Israelita del Uruguay). Viví el cambio con mucha alegría,
porque es un desafío muy grande y una oportunidad de crear proyectos y
actividades nuevas que puedan aportar a la vida cultural de nuestra comunidad.
En este primer año de trabajo ya hemos hecho muchísimas cosas y este 2016, en
el que la Kehilá cumple sus primeros 100 años, tendrá grandes propuestas culturales,
muy innovadoras, para todos los públicos.
En 2014 publicaste “La fiesta Sorpresa” ¿De qué se trata y
cómo surgió la inspiración?
“La fiesta sorpresa” cuenta la historia de un camaleón que,
como es bastante entrometido y suele escuchar las conversaciones de los demás,
sus amigos deciden organizar en secreto una fiesta de cumpleaños sorpresa. El
libro es muy divertido porque hay muchas confusiones, como si fuera un teléfono
descompuesto, y se arma un gran lío. Pero finalmente, todo resulta bien y la
fiesta es un éxito.
A mí me gusta mucho jugar con las palabras, y en este libro
eso es básicamente lo que sucede con la información que va pasando entre los
animales. Así que conjugué el humor, con el juego de palabras y con que
los personajes sean animales, porque eso
también da una posibilidad muy rica para trabajar con niños.
El libro tuvo muchos reconocimientos en nuestro país y
también en el exterior…
El mismo año que fue publicado el libro, fue finalista del
Premio Bartolomé Hidalgo, considerado el premio más importante de la literatura
uruguaya, en la categoría Álbum ilustrado.
Desde el 2015 La fiesta sorpresa integra el proyecto
Biblioteca solidaria, perteneciente al Programa de Lectura y Escritura en
Español (ProLEE) de la ANEP y a partir de este año formará parte de la
biblioteca virtual del Plan Ceibal.
En el exterior, “La fiesta sorpresa” fue seleccionada por la
Secretaría de Educación Pública (SEP) de México para formar parte de las
bibliotecas escolares. Esto es un gran logro, porque se presentan muchísimos
libros y el Estado elige algunos para que formen parte de las bibliotecas de
las escuelas públicas de México.
¿De qué se trata Bandanimal, tu segundo libro infantil que
fue publicado en 2015?
Bandanimal cuenta la historia de un león que sueña con
formar una banda de música. Su deseo es tan fuerte que un día decide emprender
la búsqueda de los demás integrantes. Para reunirlos, tiene que enfrentar
algunos obstáculos que van surgiendo en su camino. También es un libro
divertido porque cada animal tiene un inconveniente que van resolviendo para
que pueda unirse a la banda. Finalmente se forma la Bandanimal y el león logra
cumplir su sueño.
Santillana también editó un libro para alumnos de segundo
año muy vinculado a tus trabajos…
Esto fue una gran sorpresa para mí y me siento muy
agradecida con Santillana que me eligió como autora para un libro de texto.
Increíblemente, mi hijo empezará segundo la próxima semana,
y que tenga la posibilidad de trabajar con un libro que contiene fragmentos de
cuentos que él tanto conoce, y además hacer ejercicios y propuestas
relacionadas a los cuentos, es una oportunidad única y será un recuerdo
imborrable para ambos. El libro cuenta también con una entrevista en la que
cuento mi relación con los libros desde mi niñez y mi biografía.
El hecho de que toda la generación de mi hijo me conozca muy
bien, porque he ido los años anteriores a contar los cuentos, aumenta el
sentimiento de identificación que pueden tener los niños con las tareas a
realizar durante el año, y eso puede ser algo muy positivo, porque también abre
la posibilidad de nuevas actividades que en las que yo pueda participar.
Estamos muy contentos y también orgullosos con este logro
por todo lo que significa.
Acaba de salir al mercado tu tercer libro de cuentos, “Lina
y sus nuevos amigos”…
Lina es un libro muy especial para mí, porque me siento
identificada con la ardilla, que es la protagonista.
Lina es una ardilla muy curiosa que disfruta de todo lo que
la rodea de una manera muy especial; el libro logra contar una historia donde
la actitud de disfrutar de las cosas pueda ser transmitida sin necesidad de
tener que explicitarla como mensaje final. Además, el cuento trabaja con los
sentidos, a través de los cuales percibimos el mundo.
Creo que si bien el cuento está contado para niños, es una
historia que puede ser disfrutada por personas de todas las edades, que también
pueden sentirse identificadas con Lina.
¿Cómo hacer para que los niños sigan leyendo en un mundo de
tantas pantallas digitales?
Creo que ambos universos pueden convivir. Todo depende de
cómo los adultos se enfrenten a la maravillosa experiencia de leerles a sus
hijos. Cuando los padres disfrutan de toda la magia que se genera en esos
momentos compartidos, es probable que los niños se vinculen con la literatura
de una forma muy positiva.
Mi hijo disfruta inmensamente de que le leamos cuentos y
también de jugar en una tablet o de ver la tele. Hay que tratar de que la
lectura sea vivida como algo maravilloso, que nos brida posibilidades únicas.
Pienso que así sembramos una semilla que, tarde o temprano, va a crecer y
florecer.